Enfermedades de transmision sexual.
Las enfermedades de transmisión sexual (ETS) también se conocen comúnmente con el nombre de enfermedades venéreas, y son algunas de las enfermedades más comunes que se puede contagiar de otra persona a través del contacto sexual. Existen más de 20 ETS . Afortunadamente, la mayoría son tratables.¿Cómo saber si tiene una? ¿Cuál es el mejor tratamiento?
La siguiente información le resultará útil para responder estas preguntas:
¿Qué son las enfermedades de transmisión sexual (ETS)?Las ETS son enfermedades que normalmente se pasan de una persona a otra a través del contacto sexual. Pueden ser relativamente inofensivas o pueden ser dolorosas, debilitantes e incluso letales.
¿Cuáles son las causas de las ETS?Las ETS están causadas por bacterias y virus que crecen en entornos cálidos y húmedos dentro del cuerpo.
¿Cómo se contagian las ETS?La mayoría de las ETS se contagian a través de la transferencia de fluidos durante la actividad sexual. La actividad sexual incluye sexo vaginal, sexo anal y sexo oral. Sin embargo, hay algunas ETS que se transmiten por contacto con sangre infectada. Por ejemplo, una ETS puede transmitirse de una persona a otra al compartir agujas infectadas, mientras que otra ETS puede pasar de la madre al bebé durante el embarazo, el parto o la lactancia.
Las ETS no pueden transmitirse a través de un contacto casual (por ejemplo, dar la mano a otra persona) ni de objetos como ropas o asientos de inodoros.
¿Cuáles son los síntomas de las ETS?A menudo no hay síntomas. Sin embargo, algunos síntomas que pueden indicar una ETS son los siguientes:
- secreción u olor inusual de la vagina
- dolor en el área pelviana (el área entre el ombligo y los genitales)
- dolor en el área de la ingle (el área que rodea los genitales)
- ardor o comezón en los genitales
- sangrado de la vagina que no corresponde al período menstrual
- dolor profundo dentro de la vagina durante las relaciones sexuales
- goteo o secreciones penianas
- llagas, bultos o ampollas cerca de los genitales, el recto o la boca
- ardor y dolor al orinar o al mover los intestinos
- micción frecuente
¿Quiénes presentan riesgo de contraer ETS?
Las ETS afectan a los hombres y a las mujeres de cualquier nivel social y económico. Sin embargo, hay investigaciones que sugieren que las ETS pueden tener una mayor incidencia entre adolescentes y adultos jóvenes porque estos grupos tienen una mayor tendencia a tener más de una pareja sexual. Los individuos que usan agujas sucias para inyectarse drogas intravenosas también corren riesgo.
¿Cómo se diagnostican las ETS?La mayoría de las ETS pueden diagnosticarse con un examen médico, un cultivo de las secreciones de la vagina o del pene, o con un análisis de sangre.
¿Cuáles son los tipos más comunes de ETS y cómo se tratan?Clamidia: Ésta es la ETS bacteriana más común con una estimación de ocho millones de casos nuevos cada año, y se transmite por sexo vaginal y anal. A veces no se diagnostica, ya que no produce síntomas visibles. Si hay síntomas, en los hombres típicamente incluyen dolor al orinar o secreciones del pene. Los síntomas en las mujeres incluyen sangrado entre los períodos menstruales, dolor al orinar, secreciones vaginales o dolores leves en la parte baja del abdomen. Una vez hecho el diagnóstico, la persona puede tratarse con un antibiótico.
Gonorrea: Se transmite a través de sexo vaginal, anal u oral. Al igual que la clamidia, esta ETS a menudo no presenta síntomas. Sin embargo, de haber síntomas, lo más probable es que fueran secreciones del pene o la vagina y dolor al orinar. La gonorrea se trata con antibióticos.
Sífilis: Esta es una ETS bacteriana potencialmente letal que normalmente se transmite a través de sexo vaginal, anal u oral. Sin embargo, también puede contagiarse a través de contacto no sexual si las llagas causadas por la sífilis entran en contacto con la piel lastimada de otro individuo no infectado. Normalmente el primer síntoma es una llaga abierta e indolora que aparece cerca del pene o de la vagina, pero también puede aparecer cerca de la boca, el ano o las manos. Hasta la fecha, el uso de penicilina ha resultado ser el tratamiento más eficaz. Si la sífilis no se trata, puede progresar a etapas más avanzadas y puede resultar en enfermedades clínicas como accidentes cerebrovasculares o meningitis.
Herpes genital: Esta ETS es causada por una infección con el virus del herpes simple tipo 2 (VHS-2) y se contagia por contacto directo de piel contra piel con el sitio infectado durante el sexo vaginal, anal u oral. Hay otra cepa del virus, el virus del herpes simple tipo 1 (VHS-1), que normalmente se transmite a través de contacto no sexual y suele causar llagas en los labios pero también puede transmitirse a través del sexo oral. No hay cura conocida para el VHS, pero es posible tratar los síntomas con fármacos antivirales.
Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA): El SIDA es el resultado de la infección con el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) y es una ETS mortal e incurable. Ataca al sistema inmunológico del organismo y normalmente se transmite a través de sexo vaginal, oral y anal. También puede ser transmitido a través de la sangre al compartir agujas u otros objetos filosos que cortan la piel que estén infectados, o de la madre infectada al bebé durante el embarazo, el parto o la lactancia. Al infectarse, algunas personas no experimentan síntomas, mientras que otras tienen síntomas similares a los de una gripe. Estos síntomas normalmente desaparecen después de una a cuatro semanas y el virus puede permanecer inactivo por años. No se conoce ninguna cura, pero es posible utilizar fármacos antivirales para prolongar la vida y la salud de una persona infectada.
Hepatitis B: Esta ETS, también conocida como VHB, es causada por un virus peligroso que ataca el hígado. Puede transmitirse por sexo vaginal, oral o anal. También puede ser transmitida por la sangre si se comparten agujas u otros instrumentos filosos que cortan la piel y que estén contaminados.
Alrededor de un tercio de las personas con hepatitis B no tienen síntomas. Sin embargo, cuando hay síntomas, pueden incluir fiebre, dolores de cabeza, dolores musculares, fatiga, pérdida del apetito, vómitos y diarrea. Como la hepatitis B ataca las células del hígado, puede conducir a cirrosis, cáncer de hígado, insuficiencia hepática y probablemente la muerte. Los síntomas que indican la presencia de complicaciones hepáticas incluyen orina oscura, dolor abdominal y una tonalidad amarillenta en la piel y el blanco de los ojos. No hay una cura conocida para la hepatitis B, pero existen medicamentos que se pueden usar para tratar la infección crónica en algunos pacientes. Actualmente hay una vacuna disponible y es la mejor protección.
Verrugas genitales: Estas verrugas están ocasionadas por el virus del papiloma humano (VPH) y se transmiten a través de sexo vaginal, anal u oral. Los resultados son verrugas indoloras y carnosas que se asemejan a una coliflor y crecen sobre el pene y alrededor de la entrada de la vagina o del ano. De acuerdo con el CDC. No se conoce ninguna cura, pero es posible tratarlas con medicamentos tópicos y a veces es posible quitarlas con procedimientos quirúrgicos menores (por ejemplo, con productos químicos, congelamiento, láser).
Tricomoniasis: Esta ETS bacteriana común, transmitida a través del contacto sexual, afecta principalmente a mujeres jóvenes y sexualmente activas. A veces no hay síntomas asociados con esta ETS.
Sin embargo, en las mujeres los síntomas pueden incluir mal aliento, secreciones vaginales amarillas-verdosas y espumosas, comezón o enrojecimiento vaginal, dolor durante las relaciones sexuales, malestar en la zona baja del abdomen y/o micción frecuente. En los hombres los síntomas pueden incluir secreciones por el pene, micción frecuente y/o dolor al orinar. La tricomoniasis puede tratarse fácilmente con antibióticos.
La manera correcta de utilizar un preservativo.

Trate los condones con cuidado y evite su contacto directo con la luz solar.Nunca utilice lociones, aceite de bebé, Vaselina® ni cremas con los condones de látex. El aceite en estos productos debilita el condón. Si usa un lubricante, ulitice uno hecho con base de agua. Debe evitar el uso frecuente de condones con espermicida llamada "nonoxynol-9" o "N-9" porque puede causar irritación. Póngase el condón antes de que el pene entre en contacto con la vagina, la boca o el ano.

Sujete el condón por la punta presionándolo para sacarle el aire. Deje suficiente espacio para aguantar el semen al eyacular. Desenrolle bien el condón hasta cubrir el pene erecto.

Después del sexo, el hombre debe sujetar el condón por su base y sacarlo lentamente en lo que todavía está duro el pene.
Utilice un condón nuevo si quiere tener sexo de nuevo o si quiere tener sexo en otra parte (por ejemplo, por el ano y luego por la vagina).
Etapas de las relaciones sexuales.
Cuando se tienen relaciones sexuales genitales, el cuerpo experimenta una serie de cambios físicos y psicológicos que acompañan a hombres y mujeres. Estos cambios se viven de manera gradual y paulatina, por lo que han sido descritos en cuatro fases que permiten comprender mejor lo que va sucediendo en el cuerpo.
Estas fases son:
- Deseo
- Excitación
- Meseta
- Orgasmo
La fase del deseo consiste en las ganas que se sienten de iniciar una actividad genital, es una especie de apetito o interés sexual. El deseo tiene que ver con lo físico, ya que en ese momento se activa una parte del cerebro que libera unas sustancias llamadas hormonas. Si una persona se siente muy cansada, probablemente su apetito sexual se vea disminuido. También en el deseo interviene lo psicológico, puesto que los valores, creencias, temores e ideas sobre la sexualidad van a determinar que la persona sienta ese interés o apetito sexual. Por eso, si se cree que se está haciendo o se va a hacer algo malo, dañino, sucio, pecaminoso, etc. la persona no puede experimentar el deseo. Igualmente si la persona no se siente cómoda, por el lugar, el momento, o la pareja con la que comparte esa experiencia, tampoco va a lograr que el deseo se haga presente o este va a estar disminuido.
La fase de exitación se caracteriza por cambios en los genitales. Para que suceda, son necesarios los estímulos agradables, ya sea por la vista, el tacto, el oído, el olfato, los pensamientos, los besos… Los hombres y las mujeres se excitan de manera distinta. Cuando los hombres están excitados, su cuerpo responde a través de la erección del pene. También los testículos se elevan un poco y puede empezar a salir por el pene el líquido pre-eyaculatorio. En la mujer, los genitales aumentan de tamaño, se humedecen y la vulva se enrojece. Ellas tardan más tiempo en alcanzar esta fase, por lo que requieren de más estimulación que los varones. Además el tiempo que se destine a las caricias y juegos sexuales (primero en sus zonas erógenas no genitales y después en los genitales) les produce mucho placer. Para que se pueda dar la penetración, la mujer debe estar excitada, ya que de lo contrario va a sentir dolor y poco placer.
La fase de meseta es el momento en que si se continúa con la excitación se puede llegar al orgasmo. La duración de esta fase depende de las personas y su deseo de alcanzar el orgasmo, la edad, o los estímulos que está recibiendo. En esta fase, se puede suspender por un momento la estimulación para volver a la fase de excitación anterior y reiniciar la estimulación, ya que retrasar el orgasmo hasta que ambas personas estén bastante satisfechas puede resultar muy placentero.
A la fase de orgasmo, solamente se llega si la excitación continúa. Esta fase dura de 3 a 15 segundos y se caracteriza por un conjunto de sensaciones y contracciones involuntarias que se producen al alcanzar el punto máximo de excitación. Generalmente, durante el orgasmo el hombre eyacula (descarga del semen por el pene). Luego viene un tiempo en que este pierde la erección y es incapaz de tener otro orgasmo. A esto se le llama período refractario. En la mujer, el orgasmo se experimenta con contracciones en los músculos genitales externos.
La mujer suele alcanzar el orgasmo más fácilmente por estimulación del clítoris, y solo unas pocas (30%) tienen un orgasmo con la penetración. La mujer puede tener varios orgasmos. A pesar de esto, muchas no experimentan orgasmos por falta de estimulación adecuada o por inhibiciones personales. Además, el orgasmo también es una experiencia emocional y personal, que cada persona vive con una intensidad y sentimiento distinto.
Impotencia.
Lo que conocemos comúnmente como impotencia se denomina en el argot médico “disfunción eréctil“, DE, y consiste en no ser capaz de mantener la erección para llevar así a cabo la relación sexual. El hombre que la sufre no consigue que su pene esté erecto el tiempo suficiente como para realizar la penetración normalmente. Aunque la mayoría de las veces se trata simplemente de un problema temporal, que incluso no llega a requerir tratamiento, en algunas ocasiones puede ocurrir que se haga frecuente, en cuyo caso es necesario acudir al especialista.
Antes se creía que los problemas de erección tenían siempre una base psicológica. Hoy se sabe que no siempre es así, que pueden influir factores físicos. Entre estos factores podemos encontrar: el haber padecido diabetes, u otras complicaciones físicas, que hayan dañado la normal circulación de la sangre por el pene; las operaciones realizadas en la zona; los medicamentos que afectan a la circulación; los trastornos hormonales; o el consumo de drogas o alcohol.
En cuanto al tratamiento, podemos encontrarlos a base de medicamentos o de tipo quirúrgico. Será el médico, por supuesto, en cada caso, el que le recomendará uno u otro, siempre teniendo en cuenta los pros y los contras de cada uno.
Entre los tratamientos existentes encontramos:
- Medicamentos orales, que estimulen la actividad sexual y aumenten el flujo sanguíneo en el pene. Uno de estos medicamentos es el Viagra, conocidísima por todos.
- Medicamentos inyectados directamente en el pene antes de realizar la penetración.
Por otra parte, en algunos casos suele ser conveniente la asistencia psicológica como complemento, pues para el hombre puede suponer un verdadero trauma el tener problemas de erección, y también el asimilar los tratamientos que haya de llevar a cabo para solucionarlos.
Para terminar es conveniente tener en cuenta que:
- La disfunción eréctil no afecta al deseo sexual, el cual se mantiene intacto.
- La impotencia no tiene que ver con la eyaculación precoz, que sí que generalmente suele deberse a causas psicológicas.
- No tiene que ver con la infertilidad del hombre. Que el hombre sea infértil significa que no produce cantidad suficiente de espermatozoides, pero no que tenga dificultad alguna para mantener el pene en erección
Eyaculacion precoz.
Técnicas de la comprensión de Master y Johnson para el tratamiento de la eyaculación precoz
Consiste en una serie de etapas de menor a mayor dificultad, en el aprendizaje del control de la eyaculación.
- 1era Fase: se basa en la manipulación de los genitales del hombre por parte de su compañera, hasta que el orgasmo sea inminente. En dicho momento debe interrumpirse todo estímulo, y aplicar sobre la base del glande una intensa comprensión con los dedos índice y pulgar, con ello, debido a un acto reflejo, se inhibe la eyaculación. Este proceso se repite varias veces en cada sesión, hasta que finalmente, se remite la eyaculación. Ha de observarse que cada vez tarde más tiempo en producirse el orgasmo.
- 2da Fase: el estímulo se procura durante el coito con la mujer en posición superior. Se interrumpe cuando la eyaculación es inminente y se realiza la comprensión como en la etapa anterior.
- 3ra fase: consiste en utilizar la misma técnica durante el coito lateral hasta que, por último, se sigue dicho método hallándose el hombre en la posición superior.
Los resultados positivos se presentan a las pocas semanas después de haber comenzado el tratamiento.
Otras Técnicas:
La “técnica de compresión” (Semans), se estimula el pene por la compañera o compañero mientras que se concentra en las sensaciones. Cuando siente la inminencia eyaculatoria (que acaba), se lo hace saber a quien lo estimula; en ese momento tomará la base de la cabeza del pene entre el pulgar situado sobre el frenillo y los dedos índice y medio sobre el dorso ejerciendo presión firme e intensa durante tres o cuatro segundos, o en el momento en que desaparezca la sensación de eyacular; con esto se detiene la eyaculacion.. Esto se repite tres o cuatro veces por sesión, pero sólo se permite la eyaculación en la última. La pareja debe notar que cada vez se prolonga más el tiempo entre aviso y aviso conforme continúan las sesiones.
Masters y Johnson señalan como la siguiente etapa en la progresión del control eyaculatorio, “la introducción del pene sin demanda“, que consiste en estar boca arriba y la pareja se coloca hincada en posición superior sin hacer ningún movimiento. Esto lo ayuda a él a concentrarse en las sensaciones del control eyaculatorio aprendidos con la técnica de compresión y al mismo tiempo sienta la estimulación de estar dentro de la vagina.
Cuando el hombre sienta que “acaba” debe decírselo a su pareja para que saque el pene (solo basta con subir un poco al estirar las piernas), y comprima durante tres o cuatro segundos la cabeza del pene, y lo introduzca de nueva cuenta en la vagina como lo hizo la primera vez. A medida de que crece el control de la sensación de “acabar” la mujer puede realizar movimientos de la cadera, suaves al principio, pero pronto totalmente libres.
La fase final del control eyaculatorio consiste en pasar de la posición superior femenina a la de coito lateral (de lado), que permite un mejor control eyaculatorio al hombre. Se suprime el apretón luego de evaluar el grado de control establecido durante los coitos espontáneos de la pareja.
Helen Kaplan opina que no es la rapidez, sino la “ausencia de control voluntario” sobre la eyaculación, lo que constituye el factor central de esta disfunción y opina que lo que impide al hombre ejercer un control voluntario sobre el proceso, es una deficiencia en la percepción de las sensaciones genitales durante la fase de excitación intensa.
Según su punto de vista, los hombres que padecen de eyaculación precoz no perciben claramente las sensaciones de cuando va a llegar el orgasmo, lo cual, a su vez los priva de la capacidad de regulación de las influencias nerviosas superiores. En consecuencia, la descarga refleja, esto es, la eyaculación, se da automáticamente cuando se alcanza el umbral fisiológico de excitación.
Por tanto, el objetivo principal de las tareas sexuales terapéuticas empleadas por Kaplan para el tratamiento de la eyaculación precoz consiste en hacer que el varón enfoque su atención repetidamente sobre las sensaciones que rodean al orgasmo. mientras hace el amor con su pareja.
Las experiencias terapéuticas utilizadas son esencialmente las mismas en todos los casos, y consisten en enseñar al paciente a percibir con claridad las intensas sensaciones preorgásmicas y evitar que el proceso del acto sexual le distraiga de este objetivo La técnica que se emplea es una variante del método de Semans de “parada-arranque’, que la pareja realiza durante la situación sexual. Se instruye a la pareja para que realice en casa juegos amorosos de alcance limitado, esto es, sólo hasta que el paciente tenga una erección. Luego se le pide a él que se recueste boca arriba mientras la mujer le estimula el pene manualmente (u oralmente, si así lo prefiere) y que centre su atención exclusivamente en las sensaciones eróticas que emanan de su pene durante la estimulación. Se le advierte expresamente que no preste atención alguna a su pareja para que no se distraiga de su experiencia sexual. Tan pronto como experimenta las sensaciones premonitorias del orgasmo debe pedir a su pareja que deje de estimularle.
Observará entonces que las sensaciones desaparecen en unos pocos segundos. Antes de perder del todo la erección, vuelve a reanudarse la estimulación para suspenderla de nuevo justo antes de alcanzar el orgasmo.
La pareja debe repetir este procedimiento una segunda y una tercera vez antes de que el paciente permita que la estimulación continúe hasta alcanzar el orgasmo. eyaculando a la cuarta vez. Después de tres a seis “sesiones de práctica” extravaginales. en las que el varón eyacula a la cuarta vez, el paciente suele informar de cierta mejoría en el control del orgasmo. Al llegar a éste punto, se sugiere al acto sexual con la mujer encima permaneciendo él quieto mientras ella se mueve y empleando una vea más el procedimiento de “detención-arranque”. Cuando el alcanza un nivel preorgásmico, la detiene y se quedan quietos hasta que desaparezca la sensación, para luego volver a reanudar los movimientos. Sólo se permite el orgasmo hasta la cuarta sesión Una vez alcanzado el control de esta manera, se les pide repetir la experiencia, pero esta vez con movimientos de él también y utilizando una vez más el sistema de parada-arranque.
Una vez dominada la posición femenina superior, se le pide a la pareja que intente el acto sexual en la postura de costado. Puesto que la postura más difícil para controlar el orgasmo es la del varón en la posición superior, por ser la más estimulante, es también la que se sugiere en último término.
El control de eyaculación en la posición femenina superior y la lateral se consigue generalmente en dos o tres semanas. El tiempo necesario para alcanzar el control en la posición masculina superior varía, y esto se suele producir después de la terminación del tratamiento formal. De acuerdo a la experiencia de Kaplan, la mayor parte de los eyaculadores precoces, si es que no todos, responde a esa forma de tratamiento.
Vaginismo.
El vaginismo se produce cuando existe una gran dificultad para conseguir una penetración normal debido a que la vagina se contrae involuntariamente, lo que no permite el paso del pene. Y no sólo es involuntaria, sino que quien la padece no suele saber a que se debe el dolor que surge cuando practica el coito.
Cuando la mujer se excita, su vagina se relaja, volviéndose flexible y adaptándose al miembro masculino, el cual penetra sin molestia alguna. Cuando la mujer sufre vaginismo, los músculos vaginales se ponen rígidos e impiden dicha penetración.
Las causas de este trastorno son psicológicas: El vaginismo aparece cuando existe miedo, cuando la mujer teme dicha penetración, sea por causas que conozca o no. Es un sistema de defensa no siempre fácil de controlar por una misma. Hay que tener en cuenta que no siempre es porque efectivamente se haya dado un hecho anterior que explique ese miedo; puede resultar también de un temor irracional , ser la consecuencia de una educación estricta o de la inexperiencia como amante.
El tratamiento del vaginismo irá encaminado, así pues, a conseguir que la mujer aprenda a controlar los músculos de la vagina, a conocer sus reacciones y entenderlas, para así dominarlas y adiestrar su cuerpo. Existen varios tipos de ejercicios que resultan muy apropiados para lograr este control, como, por ejemplo, los ejercicios de Kegel, que van dirigidos a aprender a tensar y a relajar a voluntad los músculos vaginales.
Estos ejercicios básicamente consisten en en retener y soltar la orina, para así conocer exactamente que músculos se utilizan y aprender a controlarlos. Una vez que identificas el ejercicio hacelo en cualquier momento del dia, recorda no contener mucho la orina ya que eso es perjudicial para tu salud. Las tensiones y dilataciones han de ser, cada vez, más largas, más prolongadas en el tiempo, para así aumentar la eficacia de estos movimientos.
Recomendable variante de estos ejercicios son el realizarlos mientras se está viendo la tele, o sentada esperando el autobús. También puede recurrirse a las llamadas “Bolas chinas“. Sería ideal si pasaran a formar parte de la rutina diaria. Además, un mayor control de estos músculos supone unos orgasmos más intensos y producir en el hombre, una vez conseguida la penetración, sensaciones realmente increíbles.
Por supuesto, para vencer el vaginismo también es muy importante conocer el propio cuerpo y sus centros de placer. Y en este proceso las manos de la afectada son grandes ayudantes. La mujer que lo padece ha de buscar ratitos para si, y, utilizando lubricantes, juguetear con sus dedos en su sexo, intentando introducirlos lentamente. Combinar este juego con los ejercicios de Kegel disfrutando relajada del momento, y de su cuerpo es una estupenda terapia. Más tarde se puede recurrir a la ayuda de un consolador, si es preciso.
Cuando ya pueda introducir algo en su vagina sin problemas, habrá ganado mucho terreno en su lucha contra el vaginismo.
La anorgasmia.
La anorgasmia es la incapacidad para llegar al orgasmo, aún cuando se está recibiendo la estimulación adecuada, existe gran deseo sexual y las condiciones medioambientales son las apropiadas para ello. Cuando se habla de anorgasmia, suele tratarse de la femenina, pero puede ocurrir que afecte también a los hombres.
No hay que confundir este término con frigidez. Una mujer frígida es aquella que no siente deseo sexual, su cuerpo no responde a la estimulación y su vagina no llega ni a lubricarse, por lo que es una disfunción más grave.
Volviendo a la anorgasmia, encontramos que sus causas son, generalmente, psicológicas. Tiene mucho que ver la educación recibida, el sentimiento de hacer algo malo por explorar el propio cuerpo, la culpa por estar muy metida en el papel de madre, sentimientos de rechazo de o hacia tu pareja habitual, y un largo etcétera.
Causas orgánicas, por otra parte, pueden concurrir a su vez, tales como enfermedades o traumatismos que afecten a los músculos genitales cuyas contracciones provocan el orgasmo, o la consumición de drogas o ciertos medicamentos.
Hay que saber diferenciar, eso si, entre tipos de anorgasmia: la Primaria engloba los casos en que nunca ha podido sentirse dicha sensación de placer, siendo Secundaria cuando se he dejado, de pronto, de lograrlos por algún motivo. Es Absoluta si no se llega al orgasmo con ningún método y Relativa si para obtenerlo hay que practicar el sexo de una manera determinada, como, por ejemplo, por medio de la masturbación. Se denomina Situacional si para disfrutarlo tienen que concurrir circunstancias específicas.
Para tratar esta disfunción sexual y eliminarla hay que ser, ante todo, sincera con una misma, con la pareja y con el terapeuta, si se llega al extremo de tener que recurrir a visitar uno. La receptividad y el verdadero deseo de llegar a alcanzar el clímax de la relación sexual es importantísimo para conseguir el objetivo marcado.
Lo que está claro es que antes de conocer al otro, hemos de conocer nuestro propio cuerpo y perder miedos y vergüenzas. La autoestimulación nos permite descubrirnos y entendernos más profundamente. Busca tu espacio, tómate un tiempo sin prisas ni interrupciones, recorre tu cuerpo desnudo, hallando en él tus zonas erógenas, pon todos tus sentidos en lo que sientes y experimenta…
Estos consejos son la base para empezar a disfrutar, sin complejos, de los placeres que nuestro cuerpo nos ofrece.








